... algo sobre fuego en la oscuridad...
Siempre me he quejado de no ser impulsiva. Que si soy muy racional, que si nunca hago nada sin pensar, que si blablablá… Y resulta que cuando vuelvo en mí, después de un pequeño trance en el que he debido estar sumida, miro el móvil y el último mensaje enviado dice noséqué de sitios oscuros, estrellas y pecados. Claro, él se emociona, dice que sí, y yo me arrepiento porque, ante todo y sobre todas las cosas, soy caprichosa, insufrible y emocionalmente inestable. Pero también tengo un profundo sentido de la responsabilidad, el honor y la palabra. Y de pequeña me enseñaron que no se puede jugar con fuego si luego no vas a apagarlo…
Para qué engañarme, tenía la espinita clavada con él, que la última vez hubo tiempo para muy poco y me apetecía extinguir el fuego. He dormido la mar de tranquila.